Eurídice Cabañes
  Nietzsche y los cyborgs
 

Nietzsche y los cyborgs.

Eurídice Cabañes Martínez
Olaya Álvarez Valcárcel

Resumen:
Según la hermenéutica nietzscheana el hombre no puede conocer la naturaleza, sólo tiene el impulso a la formación de metáforas que devienen en falsas si se cristalizan, la única posibilidad de verdad es la constante variabilidad de las metáforas, la constante interpretación. El hombre, como “animal no fijado”, tampoco puede conocerse a si mismo más que por medio de la metáfora constante, la interpretación variable, sólo puede ser en tanto que se construye al interpretarse. Desde esta perspectiva los cyborgs se nos presentan como la praxis del pensamiento hermenéutico nietzscheano, humanos que se re-interpretan y re-construyen constantemente: la continua metáfora.
 
Palabras clave: Hermenéutica, cyborgs, identidades.

Abstract: According to the Nietzsche's hermeneutic man can’t know the nature, he just has the impulse to the formation of metaphors that happen in false if they are crystallized, the only real possibility is the constant variability of the metaphors, the constant interpretation. Man, as a "not-fixed animal", can’t know itself either if same than by means of the constant metaphor, the variable interpretation, he just can more be whereas he is constructed when interpreting himself. From this perspective cyborg is introduced as the praxis of the Nietzsche's hermeneutic, human that re-is interpreted and reconstructed constantly: the continuous metaphor.

Keywords: Hermeneutic, cyborgs, identities.

1. Introducción:

Desde Nietzsche hasta hoy ha pasado más de un siglo, pero su filosofía es aun actual, claro está que los cambios vividos en este tiempo no son baladíes y seguramente si Nietzsche viviese hoy sus escritos serían diferentes. Nos proponemos en este artículo hacer una actualización de la filosofía nietzscheana a partir del concepto de cyborg: consideraremos para esta tarea el cyborg como praxis del pensamiento hermenéutico de Nietzsche, en tanto que, como desarrollaremos más adelante, los cyborgs, como hijos bastardos del discurso científico y la lógica de la máquina, con su constante cambio por medio de la apropiación de las tecnologías del poder, desmontan los discursos normativos, atentan contra todo dogmatismo y abren la posibilidad de invertir el proceso que transforma las metáforas en conceptos. Los cyborgs son pura performatividad, cargados con todos los conceptos, con el lenguaje muerto de la lógica a sus espaldas, dicen no, pero no se limitan a destruir su pesada carga, sino que la sacan de su bolsa y juegan con ella. De este modo el conocimiento desvinculado de la vida, (1) vuelve a formar parte de ella al convertirse en un juego, en algo tan creativo y efímero como la metáfora misma.
 
“Ese enorme entramado y andamiaje de los conceptos al que de por vida se aferra el
hombre indigente para salvarse, es solamente un armazón para el intelecto liberado  y un juguete para sus más audaces obras de arte y, cuando lo destruye, lo mezcla desordenadamente y lo vuelve a juntar irónicamente, uniendo lo más diverso y separando lo más afín, pone de manifiesto que no necesita de aquellos recursos de la
indigencia y que ahora no se guía por conceptos, sino por intuiciones.” (2)


2. La hermenéutica nietzscheana: metáforas y conceptos.

Según Nietzsche, el hombre no puede conocer la naturaleza como tal, tan sólo tiene el impulso a la creación de metáforas, metáforas que devienen en falsas en el momento en que dejamos que se cristalicen, esto es, cuando se tornan en conceptos.
Todo lenguaje es, por tanto, originariamente metafórico, y los conceptos no son más que metáforas muertas. El lenguaje en tanto que metáfora, nos lleva a establecer analogíasentre cosas que no son i dénticas, lo que permite sacarnos del caos para comprender la diversidad de la realidad al reunirla. Estas analogías son interpretaciones que podemos hacer dentro del un conjunto infinito de interpretaciones posibles, por lo que el error en que caemos al convertirlas en categorías o conceptos es olvidar el amplio abanico de interpretaciones posibles y tomar estas como espejo fidedigno de la realidad:
 
“Nosotros somos los únicos que hemos inventado las causas, la sucesión, la reciprocidad, la relatividad, la coacción, el número, la ley, la libertad, el motivo, la finalidad; y siempre que a este mundo de signos lo introducimos ficticiamente y lo entremezclamos, como si fuera un “en sí” en las cosas, continuamos actuando de igual manera que hemos actuado siempre, a saber, de manera mitológica.” (Más allá del bien y del mal).
El problema de los conceptos es que se entiendan como pre-existentes, o como verdades absolutas que están en el mundo independientemente de nosotros. En contra de esta concepción, debemos entender los conceptos como meras herramientas del lenguaje.
 
Y si las palabras son herramientas, el lenguaje se nos presenta como una máquina cuya materia prima son las metáforas y cuyo resultado son los conceptos. En el proceso de aprendizaje lo que aprendemos son los resultados de la máquina: los conceptos, pero olvidamos el funcionamiento de la máquina y por tanto el origen metafórico del lenguaje, lo que nos conduce a adoptar una postura dogmática (lo que podemos ver por ejemplo en la absoluta confianza en el método científico).

Aprendemos los conceptos, pero el lenguaje del concepto lógico, racional no es adecuado para describir una realidad que se muestra constantemente abierta a lo creativo, sólo a través de un lenguaje que precise de una interpretación creativa o creadora, es decir, un lenguaje metafórico, se podría expresar el mundo. La única posibilidad de verdad, por tanto, es la constante variabilidad de las metáforas, la constante interpretación.
 
La interpretación es el método empleado por Nietzsche, este se opone al ideal de conocimiento puro puesto que el sentido se nos muestra como el efecto de una  relación de fuerzas que está en constante cambio y no es por tanto determinable por completo. El ideal de conocimiento puro sólo sería posible si existiera una percepción exacta, pero esto no es posible ya que entre sujeto y objeto no caben correspondencias lógicas:
 
“Pero, por lo demás, la “percepción correcta” —es decir, la expresión adecuada de un objeto en el sujeto— me parece un absurdo lleno de contradicciones, puesto que entre dos esferas absolutamente distintas, como lo son el sujeto y el objeto, no hay ninguna causalidad, ninguna exactitud, ninguna expresión, sino, a lo sumo, una conducta estética, quiero decir: un extrapolar alusivo, un traducir balbuciente a un lenguaje completamente extraño, para lo que, en todo caso, se necesita una esfera intermedia y una fuerza mediadora, libres ambas para poetizar e inventar” (3).
 
Hemos visto como los conceptos, no pueden aprehender la realidad en tanto que esta es devenir y cambio, por ello, como actitud de conocimiento ante la vida, sólo es posible un comportamiento estético, creativo y, ante todo, efímero.
 
Vivir en el pleno sentido de la palabra sería pues para Nietzsche vivir como sujeto artísticamente creador (el ser sólo existe auténticamente en el constante crear y destruir lo que le rodea y a si mismo), lo que nos obligaría a un ejercicio continuo del vivir, hacer de nosotros una especie de performance viva consistente en “‘agarrar el mundo’, en   lugar   de  extraer   impresiones   de   él,   operar   en   los   objetos,   en   las   personas   y   los hechos, directamente de la realidad, y no en las impresiones.” (4)

Sólo mediante esta forma de vida realmente auténtica el hombre se libera de la esclavitud de los conceptos y se dedica a ser amo y señor de las metáforas.
El lenguaje como tecnología social es una máquina de mantenimiento del statu quo, pero, al igual que el resto de tecnologías, puede ser empleado o bien como tecnologíadel control por parte del poder, o bien ser empleada por los individuos como elemento de liberación. Los cyborgs por su condición de máquinas descentralizadas, pueden invertir el proceso del lenguaje (la transformación de metáforas en conceptos), puesto que a mayor complejidad de la máquina, más posibilidades hay de usar algunos de sus componentes de manera anárquica. En la adicción de orden que conlleva la complejidad se genera el caos. El caos es la incapacidad de llevar el orden más allá de la propia entropía que este genera. Por tanto, en el caos crece el desorden y, en la medida en que se crean anti-discursos y paradojas, crece también la posibilidad de lo nuevo.
 
En realidad no se trata sino de darse cuenta que el proceso de la máquina del lenguaje es circular, compuesto por el movimiento conceptualizador (transformador de metáforas en verdades) y el movimiento inverso consistente en la interpretación (en rescatar las metáforas).

Una vez entendemos que todo el lenguaje es una máquina de construir la realidad, vemos como puede utilizar indistintamente para este propósito una estrategia lógica o una metafórica, hoy en día la tecnología es una fusión de ambas puesto que a parte de emplear el lenguaje lógico, es también novedad, complejidad, límite.

 
3. El hombre como “animal no fijado”

El hombre, por tanto, sólo tiene la opción de conocer la naturaleza a través de un proceso creativo de interpretación, pero tampoco puede conocerse a si mismo de otro modo, ya que él también es naturaleza.
 
“Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros, nosotros mismos somos desconocidos para nosotros mismos” (la genealogía de la moral) Nietzsche en Mas allá del Bien y del Mal, define al hombre como el “animal no fijado”, indefinido e indeterminado, que carece de una identidad definitiva o cerrada a la que poder aferrarse. Condenado de este modo a la constante interpretación de si mismo: un hombre que se construye en tanto que se interpreta.
 
Esta constante interpretación exige en primer lugar un deshacer las significaciones que pesan sobre nosotros, sacudirnos de encima los conceptos y categorizaciones, pues el ideal de conocimiento enreda los conceptos sobre nuestro cuerpo mutilándolo y deformándolo con el fin de amoldarlo a ellos, pero ¿de qué nos sirve un conocimiento que nos oprime y esclaviza en lugar de darnos la vida? Por ello debemos llevar a cabo una fase de-constructiva de las interpretaciones que nos oprimen, lo que no significa convertirnos en un estúpidos, sino abrir un nuevo marco de aprendizaje que nos permita reinterpretarnos y re-construirnos mediante la experimentación. Esto es, la propuesta nietzscheana exige que nos convirtamos en experimentadores nómadas, vagando en los lugares de la subjetivación, desorganizando nuestro propio organismo, no ya para convertirnos en cuerpos sin órganos (defendidos por muchas ciber-feminístas), sino para re-estructurarlos constantemente.
 
Esto nos exige un arduo y peligroso trabajo en tanto que elimina los estratos en los que nos sostenemos y nos sostienen envolviéndonos en un significado unitario que nos impide estallar en la nada o el sinsentido.
 
“Sólo   mediante   el   olvido   de   este   mundo   primitivo   de   metáforas,   sólo   mediante   el endurecimiento   y petrificación   de  un fogoso torrente  primordial  compuesto  por  una masa de imágenes que surgen de la capacidad originaria de la fantasía humana (...) gracias solamente al hecho de que el hombre se olvida de sí mismo como sujeto y, por cierto,   como   sujeto   artísticamente   creador,   vive   con   cierta   calma,   seguridad   y consecuencia” (5)
 
Si prescindimos de estos estratos tan sólo nos queda la opción, dura si, pero infinitamente creativa del constante juego de la creación artística de la vida, vivir la vida como si fuese una obra de arte, siempre inacabada, siempre fluctuante, en permanente cambio, por que la vida no es más que eso, constante cambio y devenir, y el juego es siempre creación porque es siempre nuevo.

4. La máquina.

Al intentar definir la máquina nos encontramos con un problema ¿qué es una máquina?
Es una pregunta que anuncia permanentemente un fracaso, en tanto que se nos pide una determinación de la palabra máquina que nunca puede ser más que una glosa del pasado (para la generación de nuestros abuelos o padres una célula creada en el laboratorio no podría considerarse una máquina, incluso a nosotros nos encaja mas mal que bien con la idea de máquina, pero para nuestros hijos y nietos quizá ya no sea tan problemático hacer esta enunciación). Al tratar de contestar esta pregunta contemporáneamente aparecen todas las polémicas que se refieren a la delimitación de la máquina y, neuróticamente, la que se refiere a la distinción entre ésta y el ser humano.
 
Cuando Nietzsche escribe estamos aun antes de la crisis de la metodología científica y de la crisis de la fe religiosa. Actualmente, la complejización de la metodología científica conduce a que ella misma se autodestruya en tanto eficacia absoluta de un método lógico. Con Heisemberg que afirma que la determinación de un objeto siempre supone su distorsión la ciencia dura reconoce que sus métodos no son más fiables que los de la ciencia socia/humana y se autodescubre como creadora de mitos y metáforas (como el big-bang que es una metáfora de la creación) Produciéndose una crisis de lo demostrable donde la provisionalidad de la ciencia responde a sus opciones ideológicas.
 
Los siglos XVIII-XXI constatan también que la tecnología posee un fortísimo poder destructivo (como es el caso de la bomba atómica, las guerras químicas...) y otro peligrosamente creador (como es el caso de la ingeniería genética)

5. Los cyborgs: praxis del pensamiento nietzscheano

“Succionado, absorbido por un vórtice de banalidad... acabas de perderte el siglo XX. Estás al borde del milenio, ¿cuál?, ¿eso que importa? [...] Lo cautivador es la mezcla de fundidos. El contagio ardoroso de la fiebre del milenio funde lo retro con lo posmo, catapultando cuerpos con órganos hacia la tecnotopía... donde el código dicta el placer y satisface el deseo”. (6)
 
En principio podemos definir el cyborg como una fusión de humano-máquina. Pero ya hemos visto lo complejo que puede resultar definir qué es una máquina. Cuando escuchamos la palabra cyborg aparecen en nuestras mentes imágenes varias, la mayoría de ellas más cercanas a la ciencia ficción que a nuestra vida cotidiana, pero debemos comprender que no es necesario proyectarnos hacia un futuro lejano para encontrar cyborgs, en la actualidad ya hay muchas personas que son cyborgs. Y no me refiero únicamente a las personas que tienen en su organismo partes que funcionan como mecanismos cibernéticos como pueden ser las personas con miembros protésicos, marcapasos, articulaciones artificiales... “hoy en día se podría llamar cyborg o cuasi- cyborg, incluso, a un montón de gente que se maneja continuamente con Internet. La integración hombre-máquina puede ser temporal, no necesariamente un cyborg tiene que ser un individuo que esté permanentemente integrado”(7).
 
Incluso podemos dar un paso más allá, pues si, como hemos visto, el lenguaje es una máquina, lo humano mismo refiere a una naturaleza que en realidad es el producto de la máquina del lenguaje, por lo que de un modo radical podríamos denominar cyborg a todo ser humano desde el origen del lenguaje.

De este modo asumirnos como cyborgs equivale a asumir que nuestro lenguaje es una máquina (y no un proceso natural), esta asunción nos permite volver al mundo de la metáfora y el juego (ya que mientras el discurso científico es un discurso de poder, la tecnología es un medio desde el que se construyen diferentes discursos ideológicos).

Cuando decimos que el lenguaje es una máquina no decimos que todo lenguaje se reduce a ciencia, sino que un lenguaje es una tecnología. Y toda tecnología, como hemos visto puede ser empleada de múltiples modos, desde el control y el poder (un ejercito es una fábrica de cyborgs), hasta la lucha por la libertad (los creadores de linux son también cyborgs trabajando por la descentralización de la tecnología). Así, la tecnología originada desde el poder tiende a determinar un orden social, pero la tecnología descentralizada reformula las metáforas límite (como por ejemplo en el discurso de la diferencia sexual: cuando la fuerza física deja de ser el elemento principal de la fuerza de trabajo).

Pero incluso la tecnología del gran poder tiene la capacidad, a pesar suyo, de generar nuevos discursos que reformulan las metáforas. Por ejemplo, todos los discursos que surgieron tras la invención de la bomba atómica.

Podría pensarse, que los cyborgs son, más bien lo opuesto al pensamiento nietzscheano, en tanto que suponen el poder de la tecnología, fuerza racionalizadora, sobre el cuerpo, que es el más claro ejemplo de la fijación de los conceptos sobre los cuerpos, puede venirnos a la mente la imagen de las tecnologías de control, las cámaras de video-vigilancia, las prótesis y operaciones que tratan de corregir cuerpos desviados para adaptarlos a la normalidad, o bien marcarlos con el estigma imborrable de la diferencia, de ser cuerpos anormales. Pero la complejidad deriva en caos y el caos abre la brecha por la que puede colarse la novedad.

 
Por tanto, aun cuando se pueda entender a la máquina como la suprema racionalización de lo humano, que puede actuar, como los conceptos, oprimiendo la vida, adaptando cuerpos a la normalidad... es necesario no olvidar el aspecto de innovación y creatividad que posee. Tengamos en cuenta el ejemplo de un ordenador, perfectamente racional y lógico, y ahora pensemos en la complejidad que supone internet. Sumados todos los ordenadores (con su lógica y su racionalidad), dan lugar a una red caótica donde se abre el espacio para la novedad.

Los cyborgs luchan por el lenguaje y, a su vez, es partidaria del ruido, luchando en contra de la comunicación perfecta, de la pretensión de verdad de los conceptos y del lenguaje lógico con su pretensión de generar un código capaz de traducir a la perfección todos los significados.

Por tanto, pese a lo que podría parecer en un primer momento la irracionalidad defendida por Nietzsche no se opone al concepto de cyborg, un cyborg es un reformulador de metáforas que invierte la máquina del lenguaje resucitando metáforas y aniquilando conceptos.

Desde esta perspectiva los cyborgs se nos presentan como la praxis del pensamiento hermenéutico nietzscheano, humanos que se interpretan, re-interpretan, construyen y re-construyen constantemente. Son la continua metáfora, variable y cambiante, mostrándonos la falsedad de las identidades fijadas por los conceptos y haciendo que cualquier identidad que consideremos fija e inmutable se trasmute en fluctuante, mediante la interpretación.
 
Los cyborgs no aceptan la limitación y la fijación de las palabras sobre los cuerpos, cuerpos que alteran y permutan para desmarcarse constantemente de cualquier categorización, de esos discursos muertos que sepultan bajo ellos a los cuerpos vivos.
 
“En lugar de desvanecerse en la inmaterialidad del aire, el cuerpo se está complicando, replicando, escapando a su organización formal, los órganos organizados que la modernidad siempre ha considerado como la normalidad. Esta nueva maleabilidad se encuentra en todas partes: en los tatuajes y los piercings, las señales indelebles de las marcas y las cicatrices, la aparición de redes neurales y virales, la vida bacterial, las prótesis, los enchufes neurales, una vasta cantidad de matrices errantes” (8).


Notas:

(1) Nietzsche está en contra del conocimiento que pretende oponerse a la vida y se considera así mismo como fin. Para él, el conocimiento, que debería estar subordinado a la vida, ha acabado por erigirse en juez.
(2) F. Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extra-moral, versión on-line.
www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramoral.
(3) F. Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extra-moral, versión on-line.
www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramoral.
(4) Deleuze,G- Guattari, F., El anti­edipo : capitalismo y esquizofrenia, Paidós, Barcelona, 2001, p.102
(5) F. Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extra-moral, versión on-line.
www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramoral.
(6) VNS Matriz, «Manifiesto de la zorra mutante», en Estudios on-line sobre arte y mujer, http://w3art.es/estudios, 1991.
(7) Dr. Ernesto Grün, docente de la UBA, ex-presidente de la Asociación Argentina de Teoría General de Sistemas y Cibernética e integrante del GESI (Grupo de Estudio de Sistemas).
(8) Sadie Plant, Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura Destino, Barcelona, 1998, pp. 174-175.

Bibliografía:

J. Conill, El poder de la mentira: Nietzsche y la política de la transvaloración, Editorial Tecnos, Madrid, 2001.

G. Deleuze- F. Guattari, El anti-edipo : capitalismo y esquizofrenia, Paidós, Barcelona, 2001.

F. Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extra-moral, versión on-line.

F. Nietzsche, La genealogía de la moral, Alianza, Editorial, Madrid, 1887.
www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramoral.

S. Gueros, Arte y poder: aproximación a la estética de Nietzsche, Editorial Trota,
Madrid, 2004.

D.Haraway, Ciencia, Cyborgs y mujeres, Cátedra, Madrid, 1995.

P.Sadie, Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura Destino, Barcelona, 1998.

G.Vattimo, El sujeto y la máscara:Nietzsche y el problema de la liberación, Ediciones península, Barcelona, 2003.

VNS Matriz, «Manifiesto de la zorra mutante», en Estudios on-line sobre arte y mujer, http://w3art.es/estudios, 1991.

N.Yehya, El cuerpo transformado: cyborgs y nuestra descendencia tecnológica, Paidos, Méjico, 2001.