Eurídice Cabañes
  Hacia la Ciudadanía Digital
 

Hacia la Ciudadanía digital: una carrera de obstáculos



Eurídice Cabañes Martínez

Descargar PDF

Resumen

La comunidad digital supone la posibilidad de comunicarse en términos de igualdad, transgrediendo las fronteras geográficas y políticas y experimentar con las identidades construyendo un nuevo sujeto exento de categorizaciones.
Pero estas ventajas sólo son accesibles a quienes tienen acceso a Internet (un 25% de la población mundial). Y sólo son ciudadanos digitales de plenos derechos quienes, formando parte de este 25%, 1- no están sometidos a censura en los contenidos a los que pueden acceder, 2- tienen una alfabetización digital suficiente para protegerse de las trampas digitales y 3- no dependen de las restricciones y limitaciones que traen consigo los softwares privativos. Por lo que el camino hacia una verdadera ciudadanía se presenta lleno de obstáculos.

Palabras clave: Ciudadanía digital, Internet, conectividad, alfabetización digital, trampas digitales, software privativo/software libre.

Abstract

The digital community implies the possibility to communicate in equality terms, transgressing the political and geographical frontiers, and experiment the identities, constructing a new individual without categorizations. But this advantages only are accessible for who have Internet access (25% of world population).
About this 25% just who: 1- don't suffer censure in the contents that they can accede, 2- has a sufficient level of digital alphabetization in order to protect themselves from digital traps, and 3- don't depend on restrictions and limitations that entails the privative softwares can be considered digital citizen with total rights. Therefore, the way to the digital citizenship is an obstacle race.

Keywords: Digital citizenship, Internet, connectivity, digital alphabetization, digital traps, privative software/Open Source.

1. Introducción:

Según la Wikipedia, la ciudadanía se puede definir como "el derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público."
En la era digital, en la que rápidos avances tecnológicos son incluidos progresivamente en nuestra vida cotidiana, en nuestros modos de comunicarnos, nuestros modos de trabajo y de ocio... emerge un nuevo espacio, una comunidad con unas características muy peculiares: la comunidad virtual que implica un nuevo tipo de ciudadanía: la ciudadanía digital.
¿Pero qué significa exactamente este término? Actualmente se emplea de un modo algo ambiguo de forma que puede referir tanto a la aplicación de los derechos humanos y derechos de ciudadanía en la sociedad de la información, como a los derechos y deberes de los ciudadanos con respecto a las nuevas tecnologías.
Consideramos que una definición de “ciudadanía digital” debe partir de un concepto de ciudadano que implica reconocerse y ser reconocido como parte de una comunidad para poder asumir derechos y deberes, así como, de las peculiaridades de la nueva comunidad en la que éste habita: “El asunto aquí consiste en que la ciudadanía digital tiene unas características propias que demandan que se comprendan su naturaleza y sus implicaciones.”(1)

No podemos entender la ciudadanía digital en lo mismos términos que la ciudadanía real, pero tampoco en términos de oposición, ya que no se rige por principios éticos generales diferentes.

Entenderemos, a lo largo de este artículo, la ciudadanía digital como posibilidad y tendencia a configurar un tipo de ciudadanía, más allá de los límites geográficos y políticos que dividen espacios y personas, dado que la comunidad en la que el ciudadano digital se inserta, no existe en un espacio físico real y delimitado geográficamente, sino que habita en el ciberespacio, es decir, es una comunidad virtual.
La ciudadanía digital, dadas sus peculiares características, implica (como veremos en el siguiente punto) enormes ventajas y posibilidades, de modo que podría constituir una meta a alcanzar, pero, también conlleva una serie de limitaciones y problemas importantes (que trataremos con detalle en el presente artículo), por lo que el camino se platea arduo y lleno de obstáculos que se deben superar.

2. Ventajas y posibilidades

Es obvio que el concepto de ciudadanía digital trae consigo innumerables ventajas y posibilidades.

En primer lugar porque la comunidad en la que se encuentra el ciudadano digital es global, teóricamente no está restringida por un espacio físico ni delimitada por fronteras geográficas o políticas.(2)
En segundo lugar, la comunidad virtual es igualitaria porque: 1.- todos sus miembros pueden emitir información en lugar de sólo recibirla: ya no somos meros receptores de un información creada por un número reducido de productores, sino que nosotros mismos estamos produciendo contenidos; 2.- no es posible esquematizar jerarquía que estructure a los miembros de la comunidad(3) y 3.- está compuesta por miembros de todas las edades, géneros, niveles económicos, etc. (4) que pueden interactuar de un modo igualitario, de IP a IP, gracias a la descorporeización que permite Internet, en tanto que al ser carentes de cuerpo, las categorizaciones y prejucios unidos al aspecto físico, raza, género, etc. que se ciernen sobre el propio cuerpo, se disuelven, dando lugar a la posibilidad de un juego identitario en el espacio digital: en Internet, no eres más tu cuerpo, sino tus representaciones.
Vemos, por tanto, que las nuevas tecnologías permiten comunicarse en términos de igualdad transgrediendo las fronteras geográficas y políticas, organizarse en redes sociales y gracias a la descorporización que permiten, experimentar con las identidades y construir un nuevo sujeto exento de categorizaciones. Pero no todo es idílico. Damos cuenta a continuación de las desventajas y riesgos de la ciudadanía digital.

3. Desventajas y riesgos

3.1. Brecha digital: La exclusión del sujeto analógico.

Uno de los mayores problemas que plantea la inmersión de individuos y sociedades en la ciudadanía digital lo constituye la llamada “brecha digital”. “Brecha digital” es un término que hace referencia a la línea divisoria que se establece entre las personas que usan las nuevas tecnologías y aquellas que, o bien no tienen acceso o no saben cómo utilizarlas.
Veamos los datos a nivel mundial de acceso a Internet:




Vemos como únicamente un 25 % de la población mundial era usuaria de Internet en 2009, de modo que sólo este porcentaje formaría parte de la ciudadanía digital, excluyendo a los sujetos analógicos que representan nada menos que un 75% de la población mundial. También podemos apreciar en este gráfico la irrealidad práctica de la comunidad virtual como comunidad global, en tanto que, geográficamente, el acceso a Internet está claramente limitado a los países con un mayor desarrollo económico, dejando fuera prácticamente a continentes enteros como África.
Obviamente, todas las ventajas y posibilidades de la ciudadanía digital que veíamos en el punto 2, únicamente hacen referencia a los sujetos que están dentro de este mundo tecnológico, excluyendo a los sujetos analógicos, que habitan al otro lado de la brecha digital.
En el caso de la ciudadanía digital, la exclusión o la inclusión viene determinada, en el nivel más básico por la conectividad: Sólo quienes tiene acceso a las tecnologías y saben hacer uso de ellas pueden jugar con sus identidades, comunicarse en términos de igualdad con otros transgrediendo las fronteras geográficas y políticas, organizarse en redes sociales, construir un nuevo sujeto exento de categorizaciones... en definitiva, sólo quien está a este lado de la brecha digital puede formar parte de la ciudadanía digital.
Esto implica que si un nuevo sujeto se está definiendo (o una multitud nómada de sujetos cambiantes), de nuevo lo está haciendo en contraposición a un no-sujeto. “Lo que está en juego es la definición del concepto de ciudadanía a través del conocimiento y el control de la información.”(5)

Porque actualmente se están sentando las bases de una nueva ciudadanía, “la ciudadanía digital” y está dejando fuera a gran parte de la población mundial.
Pero, de momento sólo hemos tratado la brecha digital como la barrera que separa a quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías y quienes carecen de él. No obstante, consideramos que reducir el problema exclusivamente al ámbito económico resulta parcial e inapropiado, en tanto que otros factores son también decisivos en la configuración de la brecha digital.

Estos factores son: el nivel de alfabetización tecnológica (su capacidad para utilizar las TIC de forma eficaz) y las diferencias en el acceso a contenidos de calidad.

Por tanto, dentro de la brecha digital, debemos incluir a los ciudadanos de gobiernos que imponen censura sobre los contenidos de Internet a los que se puede acceder, pues esto supone diferentes grados de ciudadanía digital (con diferentes derechos) entre quienes tienen un acceso sin censuras y quienes están limitados a la hora de hacer un uso completo de los recursos de Internet.
Esta limitación, como es obvio, tiene que ver con fronteras políticas, por lo que, el teórico marco trans-espacial que atraviesa fronteras geográficas y políticas en el que la ciudadanía digital tiene lugar, es sólo eso, teórico.
Pero el concepto de “brecha digital”, tal como lo entendemos, incluye también otro tipo de exclusión que no es baladí, y que supone la diferencia entre quienes tienen una alfabetización tecnológica suficiente para dar un buen uso a las tecnologías, y quienes no la tienen, y están por lo tanto expuestos a caer en las “trampas digitales”.
 

3.2. Las trampas digitales


Denominaremos “trampas digitales” a los problemas y riesgos propios del mundo digital, a los que nos enfrentamos en el día a día en nuestro uso de las nuevas tecnologías (en especial de Internet) y en los que es fácil caer cuando no se han adquirido las competencias digitales necesarias. Las hemos dividido en dos niveles:

3.2.1. Trampas de primer grado: el problema de la privacidad.

Pese a que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información pueden tener innumerables ventajas, también conllevan una importante cantidad de riesgos para aquellas personas que no tienen una formación digital suficiente. Básicamente todas surgen de un problema consustancial al mundo digital: la falta de privacidad.

Mediante prácticas aparentemente inofensivas (inscripciones on-line a concursos, registros en páginas de contenido diverso, publicación de información personal en redes sociales como facebook, etc.), facilitas, por un lado la creación gigantes bases de datos que violan en gran medida el derecho a la privacidad, y por otro, haces de dominio público una gran cantidad de información privada a la que todo el mundo puede acceder una vez la has publicado en Internet.
Uno de los problemas derivados de esto es el phishing, que consiste en mensajes de
aparición automática (pop-up) o envíos masivos de spam (de supuestos bancos que piden tus datos para confirmar tu seguridad, falsos premios de lotería de los que nos declaran ganadores y cuyo cobro exige que aportemos nuestros datos bancarios, etc.) con el fin de conseguir información personal y financiera de las personas, usando esta información posteriormente para cometer robos de identidad. Este problema es bastante conocido y fácilmente evitable por quien tiene una alfabetización digital básica.
Pero este problema no es el único. La red está plagada de riesgos relacionados con la información que colgamos sobre nosotros mismos. Cualquier usuario que entre a Internet para realizar actividades cotidianas (enviar un e-mail, subir fotos a redes sociales, escribir un blog, etc.), está renunciando a una privacidad y asumiendo unos riesgos de los que muchas veces no es consciente.(6)
Entrañan riesgo, por ejemplo, actos tan banales como actualizar nuestro estado en facebook diciendo que estamos de vacaciones (lo que puede informar a posibles ladrones de que no estamos en casa), las conversaciones que tenemos por chat, en las que podemos facilitar información personal a completos desconocidos (lo que puede, por ejemplo, convertir a los más pequeños víctimas de pedófilos), las fotografías que cuelgan nuestros amigos de nosotros en fiestas (que podrían suponer ser descartados como aspirantes a un empleo, si el posible empleador tiene acceso a ellas), etc.

El empleo de información privada por individuos malintencionados es un riesgo, pero no el único. Nos parece que entrañan un riesgo aun mayor, por no existir actualmente una regulación legal que permita hacerles frente, las prácticas que llevan a cabo empresas como facebook(7), siendo especialmente abusiva la recogida y gestión de la información que lleva a cabo, así como el apropiarse de un modo exclusivo y perpetuo de toda la información e imágenes agregadas por lo usuarios, con el beneplácito de los mismos, que ceden estos derechos en el momento de aceptar el contrato de términos de uso de la comunidad. Pues aunque el director ejecutivo Mark Zuckerberg, declarara que nunca se utilizará esta información fuera del servicio facebook, la red social obtiene facultad de utilizar esta información como desee.
La ciudadanía digital conlleva, por tanto, una importante pérdida de privacidad. Es por ello que uno de los grandes retos a afrontar en la era digital es el de la protección de datos.
 

3.2.2. Trampas de segundo grado: El software privativo


Hasta ahora hemos visto los problemas con los que nos encontramos dentro del mundo digital, a un nivel superficial, pero si profundizamos un poco más aparecen otros problemas de base que surgen de la dependencia, de la comunidad virtual en la que se ubica el ciudadano digital, de la tecnología que provee de la infraestructura necesaria para que los miembros de la comunidad puedan interactuar:
Ser un usuario digital comporta una serie de dependencias que no tenían un parangón evidente en la era anterior. El usuario predigital era mucho más independiente de las tecnologías de base que el usuario digital.(8)
Obviamente existe esta fuerte dependencia tecnológica, pero ¿por qué debería suponer un problema?

Veamos:

Los programas informáticos que empleamos diariamente, los gestores de contenidos de Internet, etc. condicionan nuestra forma de relacionarnos con la tecnología disponible y de interactuar con otras personas en la comunidad digital. Si esos programas son de software privativo estamos dejando que nuestra forma de participación en la comunidad virtual, el modo en que se dan nuestras relaciones digitales, el modo en que trabajamos... en definitiva, nuestra ciudadanía digital, dependa de factores externos a nosotros, factores regidos por una lógica comercial.
El software privativo, que muchos usuarios emplean diariamente, es un tipo de software que conlleva importantes limitaciones para usarlo, modificarlo o redistribuirlo. Dejando a la compañía, o corporación la posibilidad de controlar y restringir los derechos del usuario sobre su programa.
Si nos dirigimos hacia una ciudadanía digital, no podemos consentir que nuestra
participación en la comunidad digital tenga estas fuertes dependencias de empresas y corporaciones, que son al fin y al cabo quienes están condicionando y restringiendo nuestra participación como ciudadanos en la comunidad digital.
Por ello consideramos que la ciudadanía digital debe basarse en el software libre, que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido pudiendo usarlo, copiarlo, estudiarlo,cambiarlo y redistribuirlo libremente. “La batalla se centra en el desarrollo de aplicaciones no propietarias. Nadie puede hacer depender una funcionalidad de un soporte propietario ni de la lógica comercial.”(9)

Puede verse por ejemplo, el esfuerzo de gobiernos nacionales, como el de Canadá o Brasil, por escapar al monopolio de Microsoft y lograr la "libertad de software" para sus países. Porque si realmente defendemos una ciudadanía digital igualitaria, las posibilidades de las tecnologías de la información y la comunicación deben estar libres de las restricciones provenientes de los monopolios que asocian a los productores y los medios masivos con los bancos y las industrias publicitarias, constituyendo así un nuevo tipo de conglomerado informacional cuya sesgada visión de la ‘propiedad intelectual’ considera valioso no el acceso al bien intelectual sino solamente la expansión de la propiedad.(10)
 

4. Conclusiones


Una vez visto esto, debemos reflexionar:

Por un lado, para una verdadera ciudadanía digital global, sería necesario dotar de
conectividad al 75% de la población mundial que actualmente no tiene acceso a las nuevas tecnologías. Pero, si bien nos parece deseable una verdadera comunidad digital global, no debemos olvidar que las nuevas tecnologías también pueden convertirse en una trampa, ya que es posible tener acceso a las tecnologías, incluso conocer cómo funcionan, y aun así no saber darles “un buen uso”. Por tanto es importante que nos planteemos ¿Es realmente algo positivo facilitar un acceso a las tecnologías sin la formación critica suficiente?

Entendemos que no, y consideramos igual o más importante que el hecho de hacer las tecnologías accesibles a todos, formarlos críticamente para que sean capaces de usarlas correctamente, discerniendo la información veraz de la falsa, sabiendo como hacer búsquedas eficientes, siendo capaces de reconocer posibles fraudes o situaciones de riesgo, conociendo los problemas de privacidad, etc.
En referencia a la capacidad de aprovechar totalmente las oportunidades de que las
tecnologías proveen surge el término empowerment que apunta hacia una educación que proporcione las herramientas adecuadas para su uso. Porque es necesario estimular la accesibilidad a las nuevas tecnologías y, lo que es más importante, fomentar una educación crítica. Ya que “la formación crítica es esencial, no es parte añadida”(11)
Pero esta formación debe ir más allá de un nivel de usuario básico, puesto que, como hemos visto en el último apartado “Mantenerse como usuario básico en el momento presente puede no representar una auténtica autonomía ante las tecnologías que imperan sino una dosis considerable de dependencia.”(12)

Para ser capaces de convertirnos en ciudadanos digitales con plenos derechos debemos tener una total conciencia del uso de las nuevas tecnologías que pase por una utilización crítica y creativa.(13)
De este modo, no podemos limitarnos a una educación en habilidades críticas que nos ayuden a discernir entre la información veraz o la falsa que podemos encontrar, por ejemplo en Internet, sino que son necesarias otras habilidades como, negociación (saber cómo entrar en diferentes grupos y diferente espacios y saber cómo entender cuáles son las diferentes normas), apropiación (cómo combinar contenido con sentido), juego (la capacidad para experimentar con lo periférico como una forma de resolución de problemas), navegación transmediática, simulación, inteligencia colectiva, representación, pensamiento distribuido, visualización, multitarea, etc.(14)
No es suficiente, por tanto, saber utilizar las herramientas básicas de las nuevas tecnologías, sino que cada vez se hace más necesario tener conocimientos de programación que permitan una utilización plena de estas herramientas. Habilidades que nos permitan pasar de ser simples usuarios de las nuevas tecnologías, a ser administradores.
En este sentido, la arquitectura abierta que soporta el software libre es una apuesta por sumar creatividades, saberes y experiencias, por una cooperación en términos de igualdad. Este tipo de cultura, orientada a compartir el conocimiento y a abrir canales de intercambio es la que defendemos como la filosofía que debe imperar en la ciudadanía digital.

Notas:

1 Tus 10 comportamientos digitales: formando un criterio para la vida en el ciberespacio, http://www.tusdiezcomportamientosdigitales.com/Library/News/Files/Guia%20de%20Apropiacion%20Escolar%20de%20Tus%2010%20Comportamien319.PDF

2 Digo teóricamente, porque en realidad si está restringida a quien tiene acceso a la tecnología (y en lo que se refiere a países del tercer mundo, el componente geográfico en un dato importante a tener en cuenta), y el acceso puede ser limitado políticamente (como la censura que ejerce el gobierno chino sobre Internet). Por lo que las fronteras geográficas y políticas, se transgreden de un modo limitado.

3 Esto tampoco es del todo cierto, como veremos más adelante cuando hablemos de los sistemas privativos y la dependencia de proveedores, etc

4 La inclusión dentro de la comunidad digital viene determinada únicamente por la conectividad.

5 Alonso, Enrique, «Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso«. IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

6 Ver La vulnerabilidad de la privacidad en Internet
http://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1243

7 Que desde su inicio ha recopilado más datos que la CIA en toda su historia

8 Alonso, Enrique Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso . IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

9 Alonso, Enrique «Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso«. IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

10 Martín-Barbero, Jesús, “Nuevas tecnicidades y culturas locales. Ejes de una propuesta”, Revista Digital Telos, http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=2&rev=61.htm#n1

11 Alonso, Enrique, Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso . IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

12 Alonso, Enrique , Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso . IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

13 Véase: Pérez Rodríguez, M.A., Un nuevo lenguaje para una comunicación global,
http://www.uhu.es/agora/version01/digital/numeros/03/03-articulos/monografico/pdf3/perez.PDF

14 Vease Jenkins, Henry, Confronting the Challenges of Participatory Culture: Media Education for the 21st Century,
http://www.newmedialiteracies.org/files/working/NMLWhitePaper.pdf