Eurídice Cabañes
  Educación translúcida
 

Educación trans-lúcida y ciberespacio: condiciones de posibilidad.

Actas electrónicas del III Congreso online del Observatorio para la CiberSociedad: Conocimiento Abierto, Sociedad Libre.

Eurídice Cabañes

Marisol Salanova

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Abstract

Siguiendo el hilo de los problemas actuales de la sociedad (jerarquizada, dividida en compartimentos estancos...) se plantea como solución una educación translúcida, estética y creativa. Creemos que las condiciones de posibilidad idóneas son el trans-culturalismo trans-nacional, el trans-género y, por supuesto trans-institucionalidad y trans-disciplinaridad, considerando que el marco del ciberespacio es el más adecuado para que se cumplan tales requisitos.

1. Introducción:

Vivimos en una sociedad marcada por una concepción logicista y jerárquica que genera escisión y constante conflicto entre culturas y naciones. Ni el multiculturalismo ni el relativismo cultural parecen ser nociones que resuelvan esto, tampoco lo es, por supuesto, el etnocentrismo y su pretendida homogeneización. Los estándares marcan también las identidades sexuales y de género, ofreciendo opciones cerradas que impiden que se manifieste la movilidad cambiante del sujeto. Asimismo, la educación transcurre atrapada en las diversas instituciones y dividida en áreas de conocimiento sin posibilidad de comunicación entre ellas.

Esta concepción reduccionista del mundo y el individuo encubre una estrategia de poder-dominación, un poder que desde el panóptico pretende invadir todos los aspectos vitales y que, en la medida en que se aplica a todos los asuntos, permite ejercer influencia sobre la conducta y disposiciones internas de los individuos. Es decir, el panóptico no sólo permite conocer a los individuos, sino también modificarlos y determinarlos según las necesidades y expectativas sociales. De este modo, nos imponen unas identidades cerradas y estáticas (pues lo cambiante es menos proclive a ser controlado) que no se corresponden con la realidad de una sociedad y un sujeto en constante construcción y que llevan a la homogeneización y a la exclusión de lo diferente.

Dichas determinaciones impiden el libre desarrollo del individuo y dificultan la tarea de la reconstrucción de la identidad imponiéndonos ciertos roles de conducta de los que se nos impide salirnos. Por ello, hacemos hincapié sobre la necesidad de una reapropiación del espacio desde la que escapar del control.

2. Trans-culturalidad y trans-nacionalidad:

"Todo el sistema socio-económico capitalista divide el territorio del mismo modo que la conciencia, en compartimentos estancos (naciones, culturas, etnias) cuya posibilidad de comunicación está sometida a pactos de ininteligibilidad. A su vez, el sistema político-económico-familiar no es la expresión de las divisiones políticas y los sistemas de leyes sino una estrategia para generarlos, mediante técnicas de separación de espacios, personas y tiempos" (1).

Los Estados son divisiones artificiales que separan a los sujetos mediante brechas y rupturas difícilmente franqueables, pero incluso dentro de un mismo Estado se crean más y más divisiones. Si nos retrotraemos hasta el momento en que se forman los Estados-nación, vemos que la mayoría de ellos incluía algunos grupos étnicos y excluía a otros (2), esta exclusión es lo que convierte a grupos de personas en "minorías" y engendra el problema clave entre el Estado-nación y el proyecto multicultural. Ningún Estado-nación es étnicamente neutral y un Estado-nación unívoco y multicultural parece representar una contradicción en sus propios términos (3).

El orden mundial jerarquizado de los Estados-nación se mantiene a costa de los pobres y minorías quienes, casualmente, suelen ser los mismos. Hasta ahora la globalización, que en una interpretación optimista podría haber puesto fin a esta situación, sólo ha puesto nombre a formas transnacionales salvajes de explotación, las que siguen al desencanto emancipatorio del fin de la separación en bloques ideológicos, que no es más que la amplificación de la conciencia de esta acusada necesidad de empobrecer para enriquecerse. La nación sirve en este nivel como mediación entre los flujos anónimos de capital y como puerta a la institucionalización del dominio de un grupo de naciones sobre una mayoría de ellas. (4) Mientras, el Estado es una forma decisiva que nos confiere la identidad de ciudadano y la quimera de que el poder político se concentra en él. En lugar de eso, el Estado es apenas un elemento en el interior de la fragmentación de las relaciones sociales y del flujo del poder, del cual la política es producto hoy en día.

El capitalismo, base de la sociedad actual, es un sistema de poder, explotación y dominación, que impone unos roles sociales y determina ciertas conductas desfasadas. Pero la construcción de un nuevo sujeto no puede más que romper los moldes establecidos aun sin pretenderlo. Porque el progreso es imparable; la técnica, creación del ser humano, cobra protagonismo. Lo tecnológico va a revelarse como liberador, máximo exponente de una revolución taciturna.

El creciente acceso a nuevas tecnologías y la diversificación de formatos culturales implica innovadores modos de recepción, selección y reacción respecto a todo aquello que rodea al sujeto actual. Asimismo, las recientes formas de expresión y comunicación derivadas del avance tecnológico, junto con la inmigración progresiva, se hallan intrínsecamente ligadas a nuevos tipos de relaciones entre culturas diferentes. Todo ello cambia la noción de sujeto y de forma indirecta impulsa sutilmente hacia repudiar el capitalismo por inadecuado y caduco.

La trans-culturalidad se vislumbra entre los ropajes raídos de las antiguas categorizaciones, como nueva y urgente posibilidad de cambio. Aunque el término "trans-cultural" aparece por primera vez en el ámbito de la estética de los años sesenta para designar las acciones multinacionales o los objetos de arte transferidos a otro patrimonio cultural, después intenta superar el nivel de interacción entre las culturas en beneficio del nivel de interacción que transgrede las culturas. Transculturalidad, al igual que multiculturalidad o interculturalidad, son conceptos que comprenden en su interior el término cultura, si bien cada uno de ellos hace referencia a algún aspecto concreto de ella, así la trans-culturalidad incide más en los sistemas de creencias y valores.

El primer paso es darse cuenta de que un ethos cultural ajeno es posible y, de hecho, se da. A partir de este reconocer lo otro, y al otro, puede resultarnos interpretable. Otro modo de vivencia de lo social es posible, un modo distinto al propio. Lo que en último termino garantizaría el acto de comprensión intercultural en tanto que comprensión empática, no rechazable, es que el ámbito vivencial de los hechos sociales trascienda la perspectiva propia de un ethos cultural históricamente conformado. Este ámbito al que nos referimos es el llamado "espacio transcultural", que admite gran variedad de manifestaciones y requiere un aprendizaje cultural constructivo. Esto es, el sujeto no aprende pasivamente sino de forma activa, experimentando la diversificación cultural.

La relativa homogeneidad del pasado pierde terreno frente a una creciente heterogeneidad. La transculturalidad plantea un intercambio, un ir y venir de un sistema cultural a otro. Se trata de sobrepasar la propia cultura para poder comunicarse sin los límites y condicionamientos impuestos por los orígenes que uno tenga. Recrear perspectivas en el contacto con el otro es por fin accesible cuando la heterogeneidad es cada vez más inmediata. La opción de auto-recreación (5) es posible durante la interacción con el otro.

Insistir sobre la trans-culturalidad de ningún modo quiere decir que una sola cultura de amalgama pueda extenderse hasta dominar el mundo entero. Precisamente ocurre todo lo contrario; la transculturalidad implica una mayor posibilidad de re-creación y de re-diferenciación de las culturas. Por consiguiente, lo trans-cultural reconoce los patrimonios comunes o transferidos de uno a otro ámbito cultural. La transculturalidad se asume como un hecho de autodifusión educativa de las propias comunidades a partir de ideas, conocimientos y valores no estrictamente institucionalizados sino simplemente sociales y ahora cada vez más accesibles mediante las nuevas tecnologías.

Vivimos en un mundo cambiante, en rápida y constante transformación. Procesos de cambios, que a veces son patentes y fácilmente constatables, mientras que otras veces son menos evidentes, se desarrollan constantemente. Así, las nuevas tecnologías -por ejemplo Internet, que se traduce en una realidad virtual-, están provocando que conceptos tan aparentemente inmutables como el de tiempo y el de espacio cambien. Y con ellos, cambia también el modo de entender y de relacionarse las propias culturas, traspasando espacios y tiempos, transgrediendo los límites que antes las separaban y eliminando los órdenes jerárquicos (de dominadores y dominados) que regían en ellas.

3. Trans-género:

La sexo-política es una de las formas en que se manifiesta la acción bio-política en el capitalismo contemporáneo. La cosmovisión jerárquica y estratificada del mundo trae consigo la consiguiente categorización de los sexos en la que sólo son aceptables dos variables: masculino o femenino. Excluyéndose o integrándose mediante intervenciones al resto de posibilidades, que constituyen más del uno por ciento de la población.

Aunque la naturaleza haya preferido el dimorfismo sexual humano, no se puede cerrar los ojos a las distintas posibilidades al margen de la bipolaridad: los casos en que un feto XY nace con genitales externos femeninos, otros casos en los que un feto XX nace con genitales externos masculinos, o los casos de gónadas indiferenciadas y genitales atípicos, así como el pseudo-hermafroditismo o el hermafroditismo completo (6).

Nuestra cultura relega todos estos episodios al terreno de lo anormal considerándolos enfermedades que requieren de medicalización e intervenciones quirúrgicas. Pero la idea de que los casos que se alejan de la "normalidad" deban ser medicalizados es fruto del constructo cultural de una sociedad dimórfica que es incapaz de pensar en todas esas manifestaciones naturales de la intersexualidad en función de sí mismas y no como disfunciones del dimorfismo dominante.

Desde la sexopolítica, los órganos sexuales, las prácticas sexuales y los estereotipos de la masculinidad y de la feminidad, que dividen las identidades sexuales en normales y desviadas, forman parte de estrategias de poder que convierten los discursos sobre el sexo y las tecnologías de normalización de las identidades sexuales en un agente de control sobre la vida. (7)

Por todo ello nos oponemos tanto a las instituciones políticas tradicionales que se presentan como soberanas y universalmente representativas, como a las tecnologías sexo-políticas que dominan todavía la producción de la ciencia. Proponemos pues como alternativa el concepto de trans-género en tanto que rompe con conceptos tales como dimorfismo sexual, identidad de género e incluso con el de orientación sexual. Puesto que cualquier clasificación parte de una necesidad de control sobre los cuerpos que no estamos dispuestos a aceptar. Desde el trans-género se defiende la multiplicidad de opciones, no estáticas ni cerradas, de modo que no sólo se abren muchas más posibilidades, sino que además aparece la opción del cambio constante, lo que encaja de un modo más adecuado con la naturaleza cambiante del sujeto.

El llevar a la práctica este concepto supone llevar a cabo una apropiación de las disciplinas de los saberes/poderes sobre los sexos y de las tecnologías sexo-políticas de producción de los cuerpos "normales" y "desviados". Supera la lucha del feminismo y los movimientos homosexuales, constituyéndose en una multiplicidad de cuerpos que se alzan contra los regímenes que les construyen como "normales" o "anormales".
El constante auge de Internet favorece que esto se lleve a la práctica al ofrecer un espacio desde el que escapar del control y de las limitaciones que se nos imponen desde el exterior (puesto que la reapropiación de un espacio, aunque este sea virtual, es indispensable para una reconstrucción de la identidad exenta de determinación y control externos). De este modo la identidad deja de ser fija e irrefutable para convertirse en movible, cambiante, nómada, múltiple y plural, abierta a todas las posibilidades del ser.

Esto podemos verlo en los juegos en los que, a través de, los jugadores construyen su identidad, definen su aspecto físico y su personalidad y esconden tras su máscara virtual, no una identidad real (si es que existe algo así), sino un entramado de relaciones sociales, estereotipos y categorías que conforman nuestras creencias y que condicionan nuestras conductas en el mundo "real". Puesto que todos saben que son virtuales, no hay engaño. Cada jugador se une al juego de la mascarada para explorar nuevas posibilidades que generen nuevas situaciones, para vivir modelos distintos dejando en suspenso las relaciones sociales estereotipadas por nuestros sistemas categoriales que van incorporadas al aspecto, al género, al sexo. El pos-cuerpo en es el enmascarado que vive en un carnaval cambiante sin más atributos que su disfraz (8).

El proceso de definición de un personaje se contribuye también a crear el mundo virtual, formando parte de la arquitectura social del medio. Los usuarios se convierten en los auténticos creadores del entorno en que se mueven apropiándose mentalmente de un espacio (9). Así, en el ciberespacio, se encuentran nuevas formas de construir el sujeto y la identidad humana. En este mundo las distinciones cuerpo/mente, biología/tecnología, natural/artificial, están bajo sospecha, volviendo obsoletas las categorías de varón y hembra y abriendo el camino a un mundo de libertad, más allá de los géneros.

4. Trans-institucionalidad y trans-disciplinaridad:

«…los circuitos de la comunicación son los soportes de una acumulación y de una centralización del saber; el juego de los signos define los anclajes del poder; la hermosa totalidad del individuo no está amputada, reprimida, alterada por nuestro orden social, sino que el individuo se halla en él cuidadosamente fabricado, de acuerdo con toda una táctica de las fuerzas y de los cuerpos» (10).
La educación se encuentra atrapada en las instituciones de forma que las posibilidades educativas se ven restringidas al ingreso en una de las instituciones que la controlan y dirigen. Asimismo, la constante especialización crea formas de conocimiento aisladas y desvinculadas entre sí y aleja a la educación de su ideal holista.

Heinz Dieterch en La aldea global nos muestra cómo la globalización capitalista influye también en la educación, siendo la reforma de ésta primordial para la expansión capitalista a nivel mundial. Esto se lleva a cabo a través de un modelo de desarrollo educativo que implica "una transformación profunda de la gestión educativa tradicional que permita articular la educación con las demandas ECONÓMICAS, sociales, políticas y culturales" (11)

Con la privatización y encarecimiento de la educación pública "los servicios educativos son cada vez más una mercancía privada que solo puede adquirirse mediante la disposición de poder adquisitivo" (12). Este proceso, más allá de impedir el acceso de quien no pueda permitírselo, llega hasta convertir al profesor universitario en "mero empleado y ejecutor suyo", al estudiante en "un inversionista de valores de futuro" y a la universidad en "un mercado de valores futuribles." (13)

A las grandes empresas, que toman paulatinamente el control de la educación, no les interesa una formación humanística en tanto que no es productiva. En consecuencia, la supresión de las carreras de humanidades parece inminente. El que los sistemas educativos se sometan a los intereses de la gran empresa trasnacional, con la creciente exclusión de la dimensión humanística, implica la liquidación del sujeto.

Con todo, este modelo de desarrollo educativo está concretándose en la paulatina implantación del Plan de Bolonia, que introduce baremos de calidad por medio de agencias externas basadas en la competitividad, empujando a las propias universidades a los brazos del capital privado.

Los criterios de calidad que propone "Bolonia" son, eufemísticamente, criterios de competitividad económica. Eso implica la adaptación de la enseñanza universitaria a las exigencias del mercado neoliberal, con la consecuente pérdida de la distancia necesaria para el fomento de un auténtico pensamiento crítico.

Pensamos que con estos planteamientos se pretende elitizar el acceso a la formación universitaria por criterios económicos. A nuestro parecer, la construcción del actual Espacio Europeo de Educación Superior (conocido como Plan de Bolonia) supone la destrucción de una universidad fundamentada tradicionalmente en la autonomía y la independencia. Frente a esto proponemos una educación trans-institucional, es decir, que traspase las instituciones, siendo esto un requisito indispensable para la educación trans-lúcida que defendemos. Asimismo la trans-disciplinaridad se hace imprescindible a la hora de promover este tipo de educación, en tanto que supera la actual división en compartimentos estancos y, posibilita la formación holista.

Nos gustaría retomar la truncada idea ilustrada de formar un individuo íntegro desarrollando al máximo sus potencialidades a través de una educación estética. Varios autores ilustrados, como Goethe, Fichte o Schiller defendían en sus escritos este tipo de educación. Por ejemplo, Goethe en su planteamiento considera el arte como una forma de profundizar en el conocimiento humano y como herramienta para construir una personalidad: la pretensión del poeta y del artista es ser capaces de captar la superioridad de la carencia de reglas como consecuencia de un lento proceso de auto-descubrimiento que es una profundización en la naturaleza humana. En la formación del carácter es importante el arte, pues esta formación debe desembocar en una plena auto-realización estética.

Por otra parte, el método a través del cual llegar a este desarrollo de las potencialidades es el diálogo, el mejor modo de aprendizaje es la dialéctica de la búsqueda/hallazgo, dirigido a formar más que a informar: en un diálogo no se imponen a otro las ideas o conocimientos propios, ni se le presentan como única alternativa a aceptar. El diálogo difiere del discurso en que es activo, cambiante, y sirve para orientar al otro y ayudarle a llegar por él mismo a unas conclusiones que en el diálogo, a diferencia del discurso, no vienen nunca dadas de antemano.

En el espacio virtual no sólo cambia el concepto de sujeto sino que, en la medida en que este cambia, y también lo hace el espacio en el que interactúa, se rompe con la verticalidad de las relaciones. Así pues, en las jerarquías que separan al profesor del alumno se ven quebradas por la relación igualitaria de IP a IP, de este modo se hace posible una educación creativa: el alumno pierde el miedo a expresar sus opiniones y la creatividad (14) se apoya en la espontaneidad que esta nueva condición posibilita. Esto otorga a la educación frescura e innovación.

El diálogo es, por tanto, parte esencial de una educación creativa: "El diálogo consiste en un flujo libre de significados entre personas que se comunican. Es distinto de la discusión; en esta la persona defiende sus ideas intentando convencer; el resultado puede ser el acuerdo o el compromiso, pero nunca nada creativo. En el diálogo se está preparando para escuchar con el acercamiento y el interés por entender la postura de los demás, así como para cambiar su punto de vista si hubiera una buena razón para hacerlo (15) ". Nos remite esto a una concepción dinámica del conocimiento, al pensamiento como acción.

5. Conclusión

Sólo prescindiendo de los condicionamientos culturales y de género, podemos abrirnos a una educación creativa. La mente de cualquier estudiante está intensamente condicionada. "Este tipo de contaminación en el que se ve inmerso limita y bloquea la capacidad más natural y exclusiva del ser humano: la creatividad (16) ".

Para poder aprender realmente es necesario, por tanto, eliminar todos estos condicionamientos previos (culturales, sociales, familiares…) y es que "ser creativo es la dimensión más propia para hacernos y rehacernos. Crear es lograr auténticamente la cima de nuestro ser (17) ".

El hecho de que a través de Internet podamos desmaterializarnos y adoptar una identidad pos-cuerpo, hace que ni género, ni edad, ni raza, etc. Influyan en nuestras relaciones on-line, dotando a éstas de una libertad hasta ahora desconocida, al emanciparnos de los atributos estereotipados que nos restringían las posibilidades de acción, escindiendo nuestra identidad de la imagen del propio cuerpo. Asimismo, el pos-cuerpo en Internet nos permite atravesar fronteras, rompiendo espacios y tiempos.

El ciberespacio nos propone un lugar de convivencia de la diversidad, un espacio en el que la verticalidad de las relaciones convencionales adopta la forma de la horizontalidad, en el que llevar a cabo una resistencia política a las visiones jerárquicas y estructuradas del saber/poder.


Bibliografía:


  • Baumann, G.:El enigma multicultural: un replanteamiento de las identidades nacionales, étnicas y religiosas, Paidós, Barcelona, 2001.
  • Dieterich, D.:La aldea global, Nafarroa, Txalaparta, 1997.
  • Foucault, M.:Vigilar y castigar, Siglo XXI, Argentina, 2000.
  • Goethe, J.W:Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, Cátedra, Madrid, 2000.
  • Menchén, F.:Descubrir la creatividad, Pirámide, Madrid, 1998.
  • Schiller, F.:El visionario, Icaria, Barcelona, 2000.
  • Smith, A. D.:La identidad nacional, Trama, Madrid, 1997.
  • Artículos: Álvarez, O. y Cabañes, E.: "El cuerpo como origen de los cambios: Posibilidades de reapropiación de los sistemas de representación", Comunicación presentada al VI Congreso internacional de Fenomenología: Cuerpo y alteridad.
  • Mayans, J.: "Usar / Consumir el CiberEspacio. Entre lo panóptico y lo laberíntico"
  • Muñoz, C.:"Juegos Virtuales: Identidad y Subversión"
  • Preciado, B.:Multitudes queer.. Notas para una política de los "anormales".
  • MedlinePlus Enciclopedia Médica: Intersexualidad
  • :: Plan Bolonia::



[ 1] Álvarez, O. y Cabañes, E: "El cuerpo como origen de los cambios: Posibilidades de reapropiación de los sistemas de representación", Comunicación presentada al VI Congreso internacional de Fenomenología: Cuerpo y alteridad. Universitat de València, Octubre 2006. (pendiente de edic.).
[2] Véase Baumann, G.: El enigma multicultural: un replanteamiento de las identidades nacionales, étnicas y religiosas, Paidós, Barcelona, 2001.
[3] Ibíd.
[4] Idea ampliada en Op. Cit. Álvarez, O. y Cabañes, E., 2006.
[5] Véase lo relativo a "préstamos culturales" en Smith, A. D: La identidad nacional, Trama, Madrid, 1997.
[6] Cf. MedlinePlus Enciclopedia Médica: Intersexualidad
[7] Preciado, B: Multitudes queer.. Notas para una política de los "anormales".
[8] Véase Muñoz, C.: "Juegos Virtuales: Identidad y Subversión"
[9] Véase en Mayans, J: "Usar / Consumir el CiberEspacio. Entre lo panóptico y lo laberíntico"
[10] Foucault, M: Vigilar y castigar, Siglo XXI, Argentina, 2000, p220.
[11] Dieterich, D: La aldea global, Nafarroa, Txalaparta, 1997, p90.
[12] Dieterich, D: La aldea global, p170.
[13] Dieterich, D: La aldea global, p117.
[14] La creatividad no quiere decir partir de cero, sino emplear el material de que se dispone combinándolo de acuerdo con esquemas originales.
[15] Menchén, F: Descubrir la creatividad, Pirámide, Madrid, 1998, p186.
[16] Menchén, F: Descubrir la creatividad Ibíd., p13.
[17] Menchén, F: Descubrir la creatividad Ibíd., p14.