Eurídice Cabañes
  De lo analógico a lo digital
 

 

De lo analógico a lo digital: problemas, retos y posibilidades del cambio de paradigma

 

  Eurídice Cabañes y Marisol Salanova

 Descargar PDF

 

1. Introducción.

 

Nos encontramos en una época marcada por el tránsito de lo analógico a lo digital. Vemos que lo analógico va dando paso a lo digital en casi todos los ámbitos de la vida; la música, la imagen, los datos, las relaciones personales, etc. Este cambio de paradigma que vivimos presenta múltiples problemas de aceptación y adaptación, pero también conlleva estimulantes retos e innumerables posibilidades.

 

La Filosofía, dentro de este contexto, debe preocuparse de analizar las bases sociales y técnicas de la sociedad de la información aportando un componente crítico al proceso de implantación de la revolución digital.

 

 

2. El estado actual: implicaciones sociales del cambio de paradigma.

 

2.1. Cambios a nivel social.

 

Cada vez con mayor frecuencia empleamos Internet para comunicarnos; la rapidez del e-mail frente al correo convencional, la inmediatez de las conversaciones a través del Chat, o la versatilidad de las redes sociales que se establecen a través de Internet, están cambiando el modo en que nos relacionamos. A través de Internet, especialmente a través de las redes sociales, se facilita el intercambio de ideas y de información, así como la organización de nuevos movimientos sociales.

 

Esto es posible dado que las nuevas tecnologías posibilitan una interrelación mucho más inmediata y a un nivel desconocido hasta el momento. Las relaciones digitales no sólo trascienden el espacio, permitiéndonos tener conversaciones a tiempo real con personas geográficamente lejanas, atravesando todas las fronteras horizontales (políticas), sino que rompen también con las fronteras verticales (jerárquicas), permitiéndonos, en primer lugar, expresarnos en términos de igualdad (de IP a IP), y en segundo lugar, expresarnos de un modo más libre y flexible, no condicionado por la presencia física (esto es importante no sólo por el hecho de que comunicarse a través de un ordenador en lugar de cara a cara puede hacer que algunas personas se desinhiban o se sinceren con mayor facilidad, sino también por que la descorporización que implican dichas relaciones nos exime de los prejuicios unidos al aspecto físico, la edad o el género, que habitualmente condicionan nuestras relaciones).

 

Pero paradójicamente este espacio de libertad es sin duda al mismo tiempo un espacio de control. Si bien nos facilita herramientas para el libre intercambio de conocimiento, la creación de comunidades inmediatamente accesibles y trans-espaciales, al mismo tiempo, impone nuevas formas de control y vigilancia al servicio del estado y de las diferentes compañías que tratan de captar a nuevos clientes potenciales. Mediante prácticas aparentemente inofensivas, se crean gigantes bases de datos que violan en gran medida el derecho a la privacidad.

 

La digitalización del mundo conlleva, por tanto, también una pérdida de privacidad. Es por ello que uno de los grandes retos a afrontar en la era digital es el de la protección de datos.

 

 

2.2. Cambio de la propia percepción del cuerpo y la idea de sujeto.

 

A través de la descorporización que, decíamos, se produce al relacionarnos a través de Internet, vemos cómo surgen identidades digitales que son variables y nómadas. La experimentación a través de las identidades digitales muestra a su vez que el cuerpo y todas las categorizaciones que lo acompañan no constituyen una base sólida sobre la que levantar una identidad cerrada e inamovible, más bien muestran que no existe una base tal y que nuestra identidad se encuentra en constante cambio, mutación, construcción. De este modo la necesidad de una identidad fija e invariable se ve refutada por la fluctuación de las identidades digitales.

 

La virtualización del cuerpo o descorporización y la deslocalización, plantean además situaciones en las que lo biológico y lo artificial se funden y se confunden a través de una doble vía.

 

En primer lugar por que ya no podemos definirnos únicamente como un ser biológico, ya que, aunque funcionemos con componentes tecnológicos externos a nuestro propio cuerpo, lo cierto es que somos seres integrados, que nos mostrarnos mediante píxeles y nos comunicamos mediante protocolos TCP/IP.

En segundo lugar, porque la experimentación a través de las identidades digitales, nos muestra, ahora más que nunca, que representación y interpretación son los dos polos sobre los que se asienta nuestra esencia, somos ens repraesentants, y el cuerpo, como afirmaba Romanyshyn1, es una invención cultural; no hay una cuerpo, sino múltiples imágenes, infinitas representaciones de lo que es un cuerpo.

 

De este modo, en el paso de lo analógico a lo digital, la dicotomía natural/artificial no es válida (si es que en algún momento lo fue), somos seres híbridos con múltiples identidades virtuales, fluctuando constantemente, atravesando la imaginada frontera entre lo artificial y lo natural.

 

 

3. Problemática de la brecha digital.

 

No obstante, en lo que respecta al uso cotidiano de las nuevas tecnologías, el mayor problema que plantea la inmersión de las sociedades en la era digital lo constituye la llamada “brecha digital”. “Brecha digital” es un término que hace referencia a la línea divisoria que se establece entre las personas que usan las nuevas tecnologías y aquellas que, o bien no tienen acceso o no saben cómo utilizarlas.

 

Ciertos expertos e investigadores considean que la característica principal de la brecha digital es la desigualdad económica (a pesar de que la alta tecnología en su mayoría es fabricada en países en vías de desarrollo, se distribuye primordialmente en otros países con economías más fuertes y en los países subdesarrollados no tienen acceso a ellas ni económicamente ni a nivel de conocimientos de uso). No obstante, consideramos que reducir el problema exclusivamente al ámbito económico resulta parcial e inapropiado, en tanto que otros factores son también decisivos en la configuración de la brecha digital, como el nivel de alfabetización tecnológica (su capacidad para utilizar las TIC de forma eficaz), las diferencias en el acceso a contenidos de calidad, o la resistencia al cambio que presentan muchas personas que, voluntariamente quedan fuera del avance tecnológico. Además, como afirma el Profesor Jan van Dijk en su libro The Deepening Divide. Inequality in the Information Society (California, 2005), la brecha digital se encuentra en constante evolución, dado el surgimiento de nuevos usos tecnológicos, que son apropiados más rápidamente por aquéllos que tienen acceso con mayor frecuencia y calidad.

 

Sin embargo, desde nuestro punto de vista los discursos tradicionales relacionados con la sociedad de la información no enfocan correctamente el problema de la brecha digital. Al hablar de ello en singular, se entiende que la brecha digital es una, un único problema, y por lo tanto se busca una solución única y generalizable, cuando en realidad se debería estar hablado de “brechas digitales” y no de “la brecha digital”, pues no es un problema que tenga las mismas características en cualquier tiempo o espacio social, así es que no se puede generalizar y se han de poner en marcha “soluciones”, es decir, una solución para cada sociedad o grupo concreto en el que se da. De este modo, las medidas a adoptar y el modo de abordar el problema, incluso el imaginario en torno al problema y los recursos y acciones para paliarlo progresivamente estarían relacionados con las condiciones específicas del lugar, el momento y los individuos que sufren tales dificultades.

 

Dicho esto, defendemos la idea de que sólo a partir de un planteamiento menos global y más particular, el problema de las brechas digitales puede superarse.

 

Por ejemplo, en los países del llamado tercer mundo, donde a penas tienen acceso a alimentos o agua potable, paliar la brecha digital no constituye un objetivo de sus gobiernos, lo que incrementa aun más las desigualdades. En los países en vías de desarrollo, el problema tiende a centrarse en el acceso a las tecnologías, y las soluciones en proyectos como “One laptop per child” que trata de distribuir ordenadores portátiles de muy bajo coste (alrededor de 100 dólares) con gran ahorro de energía. Pero la brecha digital también afecta a los países desarrollados, en los que los colectivos más desfavorecidos no tienen acceso a las tecnologías, no conocen como usarlas o les tienen miedo. Por poner un ejemplo en España la brecha digital entre las personas de la tercera edad es enorme comparada con otros países de Europa. Para que este colectivo pueda beneficiarse de la innovación tecnológica actual (como los sistemas de teleasistencia o televigilancia y los robots de rehabilitación), se tiene que trabajar en la difusión de estos medios y promover la inclusión digital con acciones específicas para tal grupo social: adaptando la tecnología a las posibilidades de los ancianos, por ejemplo agrandando el tamaño de letras y mandos, simplificando su uso etc.

 

Cada una de estas medidas sería efectiva pero no aplicable a otros grupos sociales, queremos decir; no son generalizables. El proceso de superación de barreras es, por lo tanto, lento y laborioso, pero no imposible, pues más bien constituye, a nuestros ojos, el mayor -y a la vez más potencialmente fructífero- reto que plantean las TIC.

 

 

4. Conclusiones: retos y posibilidades.

 

 

Como hemos visto a lo largo del presente artículo el paso de lo analógico a lo digital no puede darse sin que tengan lugar ciertas transformaciones significativas de la estructura social.

 

Habrán notado que los puntos 2.1 y 2.2 únicamente hacen referencia a los seres que están dentro de este mundo tecnológico, excluyendo a quienes están del otro lado de la brecha digital. La exclusión o la inclusión viene determinada por la conectividad.

 

Sólo quienes tiene acceso a las tecnologías y saben hacer uso de ellas pueden jugar con sus identidades, comunicarse en términos de igualdad con otros transgrediendo las fronteras geográficas y políticas, organizarse en redes sociales, construir un nuevo sujeto exento de categorizaciones... en definitiva, sólo quien está a este lado de la brecha digital tiene el control.

Esto implica que si un nuevo sujeto se está definiendo (un una multitud nómada de sujetos cambiantes), de nuevo lo está haciendo en contraposición a un no-sujeto. “Lo que está en juego es la definición del concepto de ciudadanía a través del conocimiento y el control de la información.”2

Porque actualmente se están sentando las bases de una nueva ciudadanía, “la ciudadanía digital” y está dejando fuera a gran parte de la población mundial.

 

En respuesta a la problemática que hemos expuesto surge un término que todavía se ha hecho oír poco y es el “empowerment”. Se trata de un concepto que hace referencia a la capacidad de aprovechar totalmente las oportunidades provistas por las tecnologías digitales y apunta hacia una educación que proporcione las herramientas adecuadas para su uso, pues la brecha digital afecta a personas tanto de países industrializados como subdesarrollados, adultos, jóvenes, ancianos, de cualquier ámbito, género o condición y es una realidad social que se ha de afrontar estimulando el cambio, la integración, la accesibilidad a las nuevas tecnologías y, lo que es más importante, fomentando una educación crítica.

 

Puesto que las nuevas tecnologías pueden ser tremendamente útiles, pero también pueden convertirse en una trampa. Debemos tener en cuenta que es posible tener acceso a las tecnologías y conocer cómo funcionan, y aun así no saber darles “un buen uso”. ¿Es realmente algo positivo facilitar un acceso a las tecnologías sin la formación critica suficiente?

 

Entendemos que no, y consideramos igual o más importante que el hecho de hacer las tecnologías accesibles a todos, formarlos críticamente para que sean capaces de usarlas correctamente, discerniendo la información veraz de la falsa, sabiendo como hacer búsquedas eficientes, siendo capaces de reconocer posibles fraudes o situaciones de riesgo, conociendo los problemas de privacidad, etc.

Consideramos que la superación de las diferentes brechas digitales es posible y se trata de un punto clave en la historia de la era digital, pero dentro de este proceso la formación crítica es esencial, no es parte añadida3

 

 

 

Bibliografía:

 

 

-Alonso, Enrique: "Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso". IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

-Ballestero, Fernando: La brecha digital: el riesgo de exclusión en la sociedad de la información, Madrid: Fundación Retevisión Auna, 2002

-Cawkell, Tony: “Sociotechnology: the digital divide”. Journal of Information Science, vol.27, nº1 (2001), 51-53. 

-Cullen, Rowena: “The digital divide: a global and national call to action”. The Electronic Library, vol.21, nº3 (2003), 247-257 

-Fernández, Sonia: Redes sociales. Fenómeno pasajero o reflejo del nuevo internauta revista TELOS, Julio-Septiembre 2008 || Nº 76 

-Le Breton, D., Antropología del cuerpo y modernidad, Cap. 2, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002. 

-Menou, Michel: “La alfabetización informacional dentro de las políticas nacionales sobre tecnologías de la información y comunicación (TICs): la cultura de la información, una dimensión ausente”. Anales de Documentación, nº7 (2004), 241-261 

-Phipps, Lewis: “New communications technologies. A conduit for social inclusion”. Information Communication and Society, vol.3, nº1 (2000), 39-68

 

-Romanyshyn, Robert, “The human body as historical matter and cultural symptom”, Sheets-Johnstone (ed.), Giving the body its due. New York: Suny Up, 1989.

 

-Sandoval, Edgar: Conocimiento y comunicación: el lugar del sujeto frente a las tecnologías de información

[Ide@s CONCYTEG] Año 4, Núm. 45, 9 de marzo de 2009.




  Notas

1 Romanyshyn, Robert, “The human body as historical matter and cultural symptom”, Sheets-Johnstone (ed.), Giving the body its due. New York: Suny Up, 1989.

2 Enrique Alonso (UAM), "Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso". IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.

3 Enrique Alonso (UAM), "Segunda Ilustración: Cultura digital y progreso". IXth Compostela Colloquium in Logic and Analytic Philosophy, USC, 2009.